martes, 15 de marzo de 2011

LA RELACION CTSA.


LA RELACION CTSA.

Para mí las posibilidades de trabajar la relación ciencia, tecnología, sociedad y ambiente en el aula son infinitas, donde su tarea debe ser la enseñanza-aprendizaje enfocados en cuestiones de ética y moral; conllevando esto a que el estudiante comprenda y se integre a la sociedad y a lo que pasa alrededor de ella, logrando que el estudiante se perciba como persona crítica y democrática, para que no pasen entero y sean personas que investiguen y den soluciones a problemas que afecten no solo a él, sino a su alrededor , conciban que cada acción tiene una reacción. Una evidencia de esto “como esta nuestro planeta”.
Pero esto no es tarea solo del estudiante, nosotras(o) como docentes tenemos que brindar esas herramientas con tan solo un juego de roles, una actividad como un foro o un debata que faciliten la integración de autonomía, liderazgo, interacción entre ellos en el aula de clase, porque así es como se construye el conocimiento, donde hay diferentes puntos de vista, donde podemos cambiar ideas como como “el consumismo y la Biopolítica” que afecta no solo a nosotros , sino al lugar que pertenecemos.
Debemos pensar siempre que la finalidad de la educación en ciencias dentro del marco de la educación para los niños, es la alfabetización científica. Según Acevedo Díaz (2004), las posibilidades de esta educación científica son: proseguir estudios científicos, tomar decisiones en los asuntos públicos tecno científicos, trabajar en las empresas, seducir al alumnado, su utilidad para la vida cotidiana, satisfacer curiosidades personales, o bien la ciencia vista como cultura. Muchas de ellas pueden jugar un papel importante en la educación científica para la ciudadanía, por lo cual, en la formación integral de los alumnos pueden contemplarse diversas finalidades de la ciencia escolar. Si se atiende sólo a una, siempre se dejarán de lado importantes contenidos y enfoques, así como competencias e intereses de los alumnos. La sociedad actual, el papel que la ciencia juega en ella, el mundo del trabajo, el flujo de información en los diferentes medios y los desafíos que muchos problemas plantean a futuro, implican que las necesidades de formación y las competencias que deben adquirir los futuros ciudadanos sean tan complejas como variadas, por lo cual esta discusión debe ser tomada con seriedad e intentar rescatar lo mejor de cada postura para evitar las visiones. Así, puede perseguirse la alfabetización científica.

«La ciencia es una actividad personal. Salvo unas pocas excepciones, a lo largo de la historia los científicos han empleado sus fuerzas, no sólo por el deseo de gloria o de recompensa material, sino para satisfacer su propia curiosidad de saber cómo funciona el mundo.»
«Aunque el proceso de hacer ciencia es una actividad personal, la ciencia es en sí misma impersonal. Trata de verdades absolutas y objetivas.»

Líneas abajo, Wolovelsky afirma:
«Estas dos proposiciones condensan el núcleo en el que se sostiene hoy gran parte de la enseñanza de la ciencia. Como se supone que el conocimiento científico depende únicamente de una lógica teórica y experimental, que es independiente de otras cuestiones sociales y culturales (la ciencia trata de verdades absolutas y objetivas) entonces la formación en el campo de las ciencias naturales se debe remitir a comprender parte del corpus de teorías, leyes o principios establecidos, así como algunos aspectos metodológicos referidos al trabajo experimental. No hay ninguna otra cuestión más significativa que ésta.»

Así, en la escuela se muestra a la ciencia separada de su historia, tanto de su historia interna (las Controversias entre científicos, las relaciones entre teorías, el progreso del conocimiento científico) como de su historia externa (sus relaciones con la religión, las instituciones sociales, la sociedad, la política, la Economía, etc.). Se la piensa independiente de la influencia de ideologías, de luchas de poder, sin interacciones mutuas con la sociedad, la política, los conflictos internacionales, los grupos económicos. No se atiende a sus implicancias éticas ni se repara en las consecuencias negativas que el conocimiento Científico y su aplicación puede traer aparejado. Conclusión de que no es posible alfabetizar científicamente sólo desde los conceptos de la ciencia: se torna fundamental también conocer a «la ciencia», con todo lo que ello pueda implicar.

Otro aspecto a analizar es la manera en que los medios de comunicación social se expresan en relación a la ciencia. Por ejemplo, no es raro escuchar o ver en diferentes medios, muy concretamente por ejemplo en el publicitario, expresiones como «la ciencia de la cosmética», «tratamiento científico de las arrugas» o «la ciencia de la limpieza profunda», etc. Las expresiones cientificistas, hoy muy frecuentes principalmente en sectores extra científicos, deben ser advertidas y analizadas en el aula. De esta manera la escuela contribuye a evitar una visión deformada de la ciencia hoy fuertemente arraigada en los estudiantes y en la imagen popular de la ciencia: infalible, incuestionable y una autoridad implacable en cuestiones de conocimiento.

BIBLIOGRAFIA:Eduardo Wolovelsky, en su libro «El siglo ausente»
(2008), cita los siguientes párrafos de la obra de John
Gribbin «Historia de la Ciencia. 1543-2001» (2002):

1 comentario:

  1. Muchas gracias por leerme, Erika. Pero se te olvidó citar ... en la bibliografía.

    Te deseo muy buena suerte con tu blog.

    Saluditos.

    José Antonio Acevedo Díaz

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